El silencio es una tela que limpia las superficies, las pieles, los rostros. Por eso es tan difÃcil mirar a alguien sin sonido de por medio. Por eso es incómoda su acumulación. El crujir constante de las tijeras revuelve esa sustancia, pero no la elimina. Cruish, cruish y la calma sonora continúa instalada en el local. El pelo cae sobre los hombros, frente...
Conocà a Alberto en una reunión familiar. Yo iba sola, habÃa dejado al bastardo al cuidado de su abuela. Alberto era muy sociable, habló con todos, inclusive conmigo. Me entusiasmó, a pesar de conocer a su novia. Era profesor, mencionó algo acerca de los niños que tenÃa a su cargo. –Por cierto –su novia notó mi desbordado interés– ¿por qué no vino tu...
Veo esos ojos iluminados por la inestable luz de las velas; una sonrisa discreta se enciende en su rostro. Hace tres semanas que lo conozco. Unos dedos finos atraviesan la mesa y acarician el dorso de mi mano. Los rizos de su cabello y su saco negro se funden con la oscuridad, sólo veo, detrás de las velas, las facciones ambarinas, la camisa...
Pero, ¿quién ha recorrido el cielo y el infierno? Omar Jayyam ...
¿Qué se hace durante esas horas? Me pregunto mientras escucho hablar a aquel ex compañero de la escuela.–Todo el dÃa debajo de un matorral –dice con una sonrisa congelada, como si tuviera miedo de que con las palabras aquellas horas muertas retornaran y cegaran el soleado dÃa. Yo también tengo miedo de eso. –Todo el dÃa –repite, a modo de reafirmar su pasado,...
Desde hace dÃas la gente se confiesa conmigo. Desconocidos en busca de oÃdos. Sin más especificaciones. Bocas que se desgranan al mÃnimo contacto. Suspiros, miradas, bocas apretadas que lo descubren todo: la melancolÃa por los viajes nonatos, recuerdos del sempiterno pasado mejor, el dolor por la amante perdida. Las calles son testigos de los actos más Ãntimos. Unas pocas palabras son la dinamita...