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El día, la noche y la mañana

Desde hace días la gente se confiesa conmigo. Desconocidos en busca de oídos. Sin más especificaciones. Bocas que se desgranan al mínimo contacto. Suspiros, miradas, bocas apretadas que lo descubren todo: la melancolía por los viajes nonatos, recuerdos del sempiterno pasado mejor, el dolor por la amante perdida. Las calles son testigos de los actos más íntimos. Unas pocas palabras son la dinamita...

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La memoria que se olvida

Si tan sólo miraras atrás

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