Desde hace dÃas la gente se confiesa conmigo. Desconocidos en busca de oÃdos. Sin más especificaciones. Bocas que se desgranan al mÃnimo contacto. Suspiros, miradas, bocas apretadas que lo descubren todo: la melancolÃa por los viajes nonatos, recuerdos del sempiterno pasado mejor, el dolor por la amante perdida. Las calles son testigos de los actos más Ãntimos. Unas pocas palabras son la dinamita...