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Extraños, extraños, extraños, un infinito de extraños. Y yo un extraño solo

Siento que me repito cuando repito al otro, no cuando me repito a mí Casi no he tocado el barro y soy el barro: Ser el pasajero de un autobús y ver el juego de luces a través de los vidrios en un recorrido nocturno. Aún más, estar condenado a subir todos los días en el transporte público y casi pensar, entre los intermitentes...

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La memoria que se olvida

Si tan sólo miraras atrás

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